El Atletismo Olímpico es el deporte que mejor define el lema olímpico, Citius, Altius, Fortius (“más rápido, más alto, más fuerte”).
Para el ser humano, aprender a caminar y posteriormente a correr y a saltar son manifestaciones tan naturales como aprender a hablar, a gesticular o a manifestar sentimientos.
De allí el hecho de que actividades como correr y saltar sean las primeras manifestaciones deportivas de una persona desde que nace.
Las pruebas de pista, o pruebas de carrera, se refieren a los distintos tipos de carrera: de 100 metros, 200, 400, 800, 1500, 5000 y 10000 metros), así como las carreras de relevo o posta (4×100m y 4×400m), de vallas o con obstaculos (110 metros para hombres, 100m para mujeres y 400 metros para hombres y mujeres) y con obstáculos (3000m).
Las pruebas de ruta son el tan ansiado maratón (42.195 metros) así como la marcha (20 y 50 km).
En estas competiciones no existen pruebas clasificatorias y los vencedores son los que terminan el recorrido en primer lugar.
Y por último destacan las pruebas combinadas, que miden la versatilidad de los atletas y se disputan en dos días consecutivos.
Para los hombres existe el decatlón, con diez eventos:
100m llanos, salto de longitud, lanzamiento de bala, salto de altura, 400 metros lisos, 110 metros con vallas, lanzamiento de disco, salto con pértiga, lanzamiento de jabalina y 1500 metros lisos.
Las mujeres compiten en siete pruebas, el llamado Heptatlón:
100 metros con vallas, salto de altura, lanzamiento de peso, 200 metros lisos, salto de longitud, lanzamiento de jabalina y 800 metros lisos.
En el Atletismo Olímpico, los eventos empiezan con la disputa de eliminatorias.
Los mejores competidores o equipos avanzan hasta la final, que vale medallas.
El sistema es diferente en las pruebas combinadas.
El desempeño de cada atleta vale puntos, y su suma a lo largo de dos días de competición es lo que determina el podio.